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sábado, 2 de julio de 2016

LOS EDULCORANTES NATURALES, Tercera parte: LA STEVIA


Luego de varias publicaciones sobres los Edulcorantes Artificiales, veamos ahora el tema de un edulcorante natural no calórico o no sacárido: la Stevia y queda pendiente el de los edulcorantes naturales sacáridos: la Caña de Azúcar y la Miel de Abejas.

La Stevia es un tercer edulcorante que ha llegado a ser el preferido, y cada vez lo es más, de muchas personas que están en la imposibilidad de metabolizar carbohidratos y que han optado por esta opción saludable en cambio de los edulcorantes artificiales.

Opción saludable porque la Stevia contiene glucósidos de steviol que son sus compuestos edulcorantes en medio de un conjunto de nutrientes que forman la parte complementaria de la totalidad de la planta y sus propiedades. 
 
 
 
 


Según Wikipedia, los glucósidos de steviol [no inducen respuesta glucémica en la sangre cuando son ingeridos], razón por la cual son aptos en la alimentación de las personas con diabetes e hipoglicemia.

La Stevia también debe ser considerada como un sustituto del sabor dulce y no de ningún tipo de azúcar. En realidad, la Stevia no es un sustituto del azúcar en ninguna de sus modalidades, ni de los azúcares integrales ni de los refinados.


PROPIEDADES MEDICINALES DE LA STEVIA

Como toda planta, la Stevia tiene dos propiedades fundamentales: es una buena fuente de nutrientes como minerales y vitaminas, y tiene también una cantidad indeterminada, al menos por ahora, de aplicaciones medicinales, además de ser la mejor opción edulcorante para las personas que padecen diabetes o hipoglicemia.

Mejora la digestión, reduce bastante la acidez gástrica, combinada con manzanilla y bebida antes de acostarse ayuda a conseguir un estado de relax que prepara el descanso del cuerpo y la mente durante la noche.

Además, se puede usar también para disminuir o eliminar el insomnio para lo cual se toma una infusión de una 10 hojitas de Stevia con una tableta de Complejo B, el más apropiado que puedas conseguir en la farmacia.

Reduce la ansiedad y la adicción por el consumo de azúcares refinados, particularmente, de sacarosa.

Por su contenido de selenio, vitamina C y E, es un antioxidante natural. Los indígenas guaraníes del sur del continente americano y quienes la han usado por mucho tiempo, la emplean como cicatrizante de heridas graves.

Se hacen cataplasmas con un manojo de 30 a 50 gramos de Stevia remojada y se aplica sobre la superficie afectada removiéndola o volteándola cada tres horas.

Esta cualidad cicatrizante se debe a su propiedad bactericida gracias a sus principios antioxidantes que actúan sobre los tejidos inflamados y acidificados que reaccionan de inmediato produciendo una pronta mejoría en esas heridas que no sanaban del todo.

Es interesante y lo menciono de pasada con el objeto de tener un mejor conocimiento de las propiedades curativas de la Stevia que, precisamente, las personas que padecen diabetes tienen serias dificultades para cicatrizar las heridas de su cuerpo.

Una de las principales causas de esta dificultad de sanar las heridas es la acidez orgánica crónica que por años soporta el cuerpo de estas personas, lo que es también la consecuencia directa del uso constante de edulcorantes artificiales como la sucralosa, el aspartame, los ciclamatos, los polioles, etc.

 
 
 


La Stevia se puede usar también contra gastritis y úlceras. Se toma en ayunas como infusión con unas gotas de jugo de limón y una pequeña cantidad de miel de abejas preferiblemente cruda o virgen.

La mejor recomendación es ingerir en ayunas una fruta y luego beber esta infusión de Stevia con una cantidad muy pequeña miel de abejas, unas gotas de limón y una hora después desayunar.

Otra fórmula para esa gastritis ardorosa es preparar un batido en agua de media papa pelada con cinco hojitas de stevia y beber esta mezcla dos veces al día a media mañana y media tarde. Tener muy en cuenta que se prepara y se bebe inmediatamente, y lo que sobra se desecha.

“La División de Medicina Cardiovascular de la Universidad Médica de Taipe, en Taiwán, ha verificado en sus investigaciones que la Stevia actúa como hipotensor y cardiotónico; y por lo tanto, regula la tensión arterial y los latidos del corazón. La stevia es también vasodilatadora.
  

“El Departamento de Endocrinología y Metabolismo del Hospital Universitario a Aarhus, en Dinamarca, ha divulgado un resultado de sus investigaciones afirmando que la stevia actúa sobre las células beta del páncreas estimulando la producción de insulina de forma natural. En la actualidad se realizan estudios sobre los efectos de la stevia en la diabetes tipo 1, insulinodependiente.” (Datos suministrados por la Asociación Española de Stevia Rebaudiana)

 
CÓMO TOMARLA

El uso más frecuente de la Stevia es bebida en infusión o en el cocimiento de cinco minutos si la quiere más concentrada.

Usada en la infusión de Té Verde y una pequeña cantidad de miel de abejas, es un relajante que se aconseja para personas que desarrollan una actividad intelectual intensa o ardua. Bebida en la noche, facilita el buen dormir y un maravilloso descanso.

 
 
 
 

Por motivos prácticos, se deja en cocimiento durante unos minutos agregando 15 gramos de hojas hidratadas o secas en un litro de agua y luego se almacena con sus hojas en una botella muy limpia. Cuando el cocimiento está a la temperatura ambiente se tapa y se guarda en el refrigerador.

Otro modo de usarla es masticando sus hojas hidratadas o secas a la usanza de los aborígenes guaraníes quienes también la masticaban como alimento.

 
HISTORIA DE LA STEVIA

La Stevia es el único edulcorante herbal no calórico que se conoce, por lo menos hasta ahora, y su uso ha tomado un gran auge en los últimos 30 o 35 años desde que empezó a conocerse, aunque esta planta tiene una larga historia como edulcorante y también como planta medicinal en culturas y pueblos antiguos.

“La Stevia debe su nombre al botánico y médico español Pedro Jaime Esteve (1500–1556) quien investigó por primera vez la planta que se utiliza como edulcorante natural, entre otras plantas que llegaron de América a Valencia, España, procedente del nordeste del territorio que hoy es Paraguay. El naturalista suizo Moisés Santiago Bertoni fue el primero en describir la especie científicamente en el Alto Paraná. Posteriormente, el químico paraguayo Ovidio Rebaudi publicó en 1900 el primer análisis químico que se había hecho de ella.
 
“En 1931 los químicos de origen francés Marc Bridel y R. Lavielle lograron aislar los glucósidos que provocan su sabor, a los que llamaron "esteviósidos" y "rebaudiósidos.

“En Estados Unidos un controvertido fallo de la FDA en 1991 prohibió su consumo, aunque no se adujeron razones para ello y varios de los responsables de la decisión dejaron poco después su cargo en la FDA para trasladarse a la Nutrasweet Company, una fabricante de edulcorantes. El fallo se revirtió en 1995 y desde entonces se comercializa como suplemento alimentario.

“En 2007 las empresas Coca Cola y Cargill obtuvieron 24 patentes de la "rebiana" para endulzar bebidas y diversos alimentos. En diciembre de 2008, la FDA de EE:UU, autorizó su uso como edulcorante natural en alimentos y bebidas.
 





“En Europa el uso de plantas de esta especie en productos alimentarios estuvo prohibido preventivamente, por encontrarse toxicológicamente inaceptable.

“No obstante la Asociación Europea de la Stevia (EUSTAS), lucha por su reconocimiento legal en Europa. El 4 de julio de 2011 el Comité Permanente de la Cadena Alimentaria y de Sanidad Animal de la Comisión Europea emitió su voto favorable para autorizar el uso de la estevia como aromatizante.” (Wikipedia)


LA STEVIA PROCESADA

Su nombre comercial es Equalsweet y su código en el catálogo de los aditivos alimentarios europeos es el E-960 asignado en 2011 al principio activo de la stevia sintetizado químicamente para ser procesado como edulcorante artificial y como aditivo de una larga lista de alimentos industrializados.

También se expende como Truvia compuesta por rebiana (un extracto de stevia) y eritritol, (el poliol etiquetado como E-968) que se anuncia como "completamente natural". También está la stevia refinada que es un concentrado de esteviósido industrializado.

La stevia industrializada pasa entonces a ser un aditivo de una cantidad en alimentos para diabéticos, “cereales” para el desayuno, en comestibles como chicles, caramelos, refrescos embotellados, productos de repostería, helados, etc., y entonces deja de ser un “edulcorante natural”.

En la actualidad hay tres formas principales de stevia en los mercados:  granulada, líquida (en gotas) y en pastillas o comprimidos que se elaboran a partir del esteviósido y de los glucósidos de steviol (extractos de Stevia) que contienen un sabor dulce muy concentrado.

 
 
 


Ninguna es aconsejable de usar permanentemente en la dieta debido a los aditivos químicos que contiene y porque ha perdido todas sus propiedades nutricionales y terapéuticas, por lo tanto, su ingesta puede ser ocasional.

 La Stevia natural no tiene efectos secundarios como sí los tiene la stevia procesada pues su uso permanente y en dosis altas deja en el organismo una cantidad de basura química que provoca en el mediano y largo plazo daños en órganos, sistemas y funciones del organismo. 

 Así que, cuando se habla de los efectos secundarios de la stevia o de efectos nocivos en la salud de la gente, se está hablando de estas estevias de producción industrial.

 El calificativo de “natural” que aparece en muchas etiquetas de la stevia comercializada por los laboratorios que la producen, no es correcto porque natural es la Stevia en hojas o en el polvo verde de sus hojas deshidratadas que se expenden en las tiendas y mercados naturistas o en supermercados populares.

 
CONTROVERSIA SOBRE LA STEVIA

Al igual que los edulcorantes artificiales tienen su controversia, también la hay en torno a la Stevia, aunque por motivos diferentes.

Se dice que los glicósidos de steviol no se metabolizan en el organismo, pero no se dice que las pruebas de laboratorio que arrojan estos resultados se hacen con este componente aislado.

 Además, estas pruebas hechas en el exterior del cuerpo, son insuficientes primero, porque no es lo mismo un laboratorio que el interior del organismo donde concurren una infinidad de factores en torno al metabolismo de las partículas y compuestos nutricionales durante el proceso digestivo.

En segundo lugar, el metabolismo de los glicósidos de steviol presentes en la Stevia cuentan con sus restantes compuestos nutricionales para que concurran en el total de reacciones químicas que se suceden en el ambiente interior del sistema digestivo.  

Por lo tanto, las investigaciones que tienen real validez son la que se efectúan con las hojas de Stevia y no las efectuadas con base en sus componentes aislados, especialmente con los glicósidos de steviol que son los más examinados y usados en la industria alimentaria.

Seguidamente adjunto partes de un artículo que al respecto de esta controversia aparece publicado en la página de EUFIC, Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación:

“Recientemente, estos glucósidos han sido objeto de estudios de seguridad para la aprobación de su uso. 

“En 1999, la Comisión Europea denegó la autorización a las plantas de estevia o sus hojas secas como alimento o ingrediente alimentario porque no existían suficientes pruebas sobre su seguridad.

“Por consiguiente, los alimentos o bebidas que contienen estevia o extractos de esta planta como ingredientes no están autorizados en la Unión Europea. Desde entonces se han realizado numerosos estudios sobre su seguridad. En el 2008, grupos de expertos de alto nivel emitieron opiniones apoyando la seguridad de los glicósidos de esteviol puros. 

“El Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) estableció una ingesta diaria admisible (IDA) para los glícosidos de esteviol puros (≥ 95%), corroborando su seguridad como edulcorante alimentario4.

“La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. FDA) respondió también favorablemente a la sumisión del dossier sobre la seguridad de los glícosidos de esteviol con un elevado grado de pureza. JECFA, ha establecido una IDA de 0-4 mg/Kg de peso corporal expresado en esteviol, lo que equivale a 12 mg/kg de peso corporal como rebaudiósido A o 720 mg para una mujer de 60 Kg o 840 mg para un hombre de 70 Kg.

“La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) va a realizar una evaluación combinada de la seguridad de los glicósidos de esteviol para marzo de 2010. En caso de obtener una opinión favorable de la EFSA, es probable que se actualice la directiva de la UE sobre edulcorantes para incluir los glicósidos de esteviol.  

“Francia ha autorizado el uso de rebaudiósido A con una pureza del 97% en alimentos y bebidas durante un máximo de 2 años. Por ello, probablemente asistamos a la aparición de productos edulcorados con glicósidos de estevia en algunos mercados europeos en un futuro próximo.”
 
 
CONCLUSIONES

Varios investigadores y estudiosos de la Stevia están de acuerdo en afirmar que aún no se conocen todas sus propiedades medicinales pues no es mucho el tiempo que se viene usando masivamente y cada día aumenta el número de personas que la incorporan a su alimentación y a sus terapias de salud en su estado natural porque es el que contiene todas sus propiedades curativas.

De hecho, al ser la Stevia una planta que ha sido utilizada durante siglos por las culturas aborígenes latinoamericanas, representa una información de valor sobre sus propiedades diversas. Los indígenas Guaranies han sido durante miles de años los mayores conocedores de la Stevia y de las propiedades de las plantas en general.

De su componente más abundante, los glucósidos de steviol, no se sabe a ciencia cierta su real valor nutricional pues lo que se ha divulgado hasta el momento son sus características edulcorantes y sobre esta característica hay una gran cantidad de publicaciones.

La hipótesis más generalizada es la propiedad que tienen como reguladores de la glucosa lo cual en sí mismo, es un planteamiento lo suficientemente importante como para dar lugar a una investigación verdadera pues constituiría un comienzo terapéutico en el tratamiento de los problemas causados por la diabetes y la hipoglicemia.

Otra hipótesis bien puede ser la siguiente: los glucósidos de steviol presentes en la hoja de Stevia regeneran el páncreas. Pero todo ello requiere de voluntades decididas a emprender este trabajo investigativo con fines mucho más curativos que rentables.

Si llegara a ser verificada, caben las primeras preguntas: ¿es posible la regeneración completa del páncreas?, ¿cuántas veces diarias y durante cuánto tiempo es necesario tomar la infusión de Stevia para que se produzcan estos resultados?, y otras  cuestiones más que necesariamente surgirían.  


Y por supuesto, todo ello no significaría que las personas, al saber que la Stevia tiene semejante propiedad curativa, puedan darse al libre consumo de azúcares pues lo que tiene más sentido es que aprendamos a regular nuestros hábitos alimentarios no solamente para estar bien de salud sino también para no tener que hacer terapias y curas de ninguna especie.

Vivir sanos bajo un régimen alimentario apropiado es un gran ideal de vida y existencia para todos, una posibilidad que está más cerca de lo que se puede suponer.

Y si la humanidad acogiera la Stevia en su alimentación diaria como una planta de gran valor nutricional y terapéutico que va más alla de sus beneficios para la cura de la diabetes y la hipoglicemia, tendríamos enormes cultivos de la Stevia Rebaudiana en el mundo como existen los de la caña de azúcar y los panales de miel de abejas.

Entonces, la prevención o curación de estas dos enfermedades que aquejan a tantísimas personas tendría una solución que comienza con cada uno y la perspectiva de un mundo sin diabetes estaría al alcance de nuestras manos.



    



Los enlaces contienen, el primero una interesante publicación con una síntesis de los datos más importantes sobre la Stevia Rebaudiana elaborado por la Asociación Española de Stevia Rebaudiana.

El segundo un artículo que presenta al final el punto controversial sobre la prohibición de vender la planta en Europa lo cual es o era considerado un delito. La controversia aparece en varios comentarios que le hacen justicia al valor nutricional y medicinal de la Stevia.

En los videos un tutorial para cultivar y secar la stevia en casa, y otro para el cultivo agrícola de la Stevia.

http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/2015/09/16/222635.php
https://www.youtube.com/watch?v=5ACPv_5Eufs




lunes, 2 de mayo de 2016

LOS EDULCORANTES ARTIFICIALES, Segunda parte


En el segundo post sobre los Edulcorantes Artificiales o sintéticos, veamos con mayor detalle el grupo de los  Polioles, denominados alcoholes de azúcar, que no son alcoholes ni azúcares, aunque proceden de manipulaciones industriales de azúcares refinados como la sacarosa, fructosa, glucosa, maltosa, dextrosa y otros.

Se obtienen mediante fermentaciones y otros procedimientos efectuados a los sacáridos. El término sacárido es un concepto genérico empleado para designar los azúcares y sus muchos derivados.

Se caracterizan porque son bajos en calorías lo que los diferencia de los otros edulcorantes naturales refinados y no refinados como el azúcar blanco, moreno y la panela que es el azúcar integral de la caña de azúcar.  

En las etiquetas, se encuentran los nombres de los Polioles indicados con la terminación “ol” y están constituidos por diversas fórmulas o nomenclaturas moleculares diseñadas para su producción a partir de monosacáridos, disacáridos y polisacáridos. 









Este detalle, hace necesario abordar el tema de los supuestos carbohidratos presentes en los Polioles, por lo que es preciso explicar que un carbohidrato es un alimento natural que consta de un conjunto de nutrientes como sacáridos, vitaminas del Complejo B, minerales, aceites y proteinas aunque en menor proporción.




Los sacáridos como los almidones (polisacáridos) o azúcares completos como los cereales y las féculas son los que están en mayores cantidades y conforman el 95% aproximado del  total, y los azúcares simples (monosacáridos) como la miel de abeja y el jugo de la caña cuyo mayor componente es el agua. 

El refinamiento de los carbohidratos enteros consiste en aislar los sacáridos del resto de los nutrientes. Tal es el caso de las harinas de los cereales como la del trigo y el maíz que son los más usados, y los azúcares refinados como la sacarosa y la fructosa.

Es su desnaturalización pues pierden sus verdaderos valores nutricionales quedando convertidos en alimentos incompletos que tienen un efecto nulo como nutrientes y por supuesto, no sano en nuestro organismo. 

Pero el hiperrefinamiento de los azúcares simples que dan origen a los Polioles y su consumo abundante y permanente, generan una infinidad de trastornos y enfermedades, y como ya dijimos en un post anterior en relación con el azúcar refinado, también los Polioles llegan a ser los primeros y más frecuentes acidificadores del organismo.







Como los Polioles tienen menos calorías que el azúcar refinado, incrementan bastante el sabor dulce, son ingeridos en cantidades pequeñas y por lo mismo, pueden inducir su consumo en cantidades aumentadas, lo que constituye otra causa más de trastornos severos de diversa índole.

Así mismo, afectan más a las personas de edad que a los jóvenes y, como ya sabemos, los efectos de una substancia no es siempre la misma en todas las personas pues unas tienen un organismo más resistente que otras.

Por estas y otras razones, los Polioles, tienen gran demanda como sustitutos del sabor de los azúcares no de los carbohidratos. Por ambas razones no son recomendables como aditivos en la alimentación diaria.

Entonces, lo mejor y más saludable es desprenderse poco a poco de esa especie de dependencia que muchas personas tienen del sabor dulce y de los sabores muy agradables de otros alimentos que los contienen como saborizantes que tienen una procedencia industrial.







El paladar acepta todo, el sistema digestivo no y lo que es rechazado por la digestión no se le puede imponer al organismo por la fuerza del deseo. 


Estos productos no son necesarios en la alimentación de ninguna persona; por lo tanto, se puede prescindir de ellos para liberar el organismo de una pesada carga.


LA CONTROVERSIA SOBRE LOS POLIOLES


Como en el caso de los otros edulcorantes artificiales, los Polioles tienen también una controversia sobre su relativa inocuidad en la salud, aunque es digno de señalar que los promotores de esta supuesta inocuidad, admiten que pueden provocar algunos efectos nocivos cuando se consumen de modo permanente y en cantidades superiores a las dosificadas. 

El argumento principal es que se digieren mal, que no se metabolizan completamente, que pueden causar diarreas, flatulencia y otros trastornos gastrointestinales, pero nada más.

Ahora bien, éstos efectos son los que se perciben directamente o en primer lugar, efectos localizados podríamos decir, pero es preciso considerar que los efectos nocivos de los Polioles no se quedan únicamente en el sistema digestivo.

Si provocan trastornos en el sistema gastrointestinal, es lógico considerar que también y con plena seguridad que provocan daños cuando ingresan a la circulación sanguinea. Al pasar al torrente circulatorio, se distribuyen a todo el organismo causando perturbaciones en los órganos y/o áreas débiles en las personas según la predisposición individual a padecer uno o más trastornos según su constitución psicosomática.

Este es el punto central de la cuestión y que es válido tanto para los edulcorantes como para los alimentos que han perdido su valor biológico o nutricional que es la parte esencial y vital de todo alimento.

Los Polioles se promueven también argumentando que propician la buena salud bucal (ausencia de caries), control del peso corporal y que no suben la glicemia.

En síntesis, los Polioles, más allá de toda argumentación sobre sus efectos menores o relativamente inocuos en la salud humana, son otras sustancias ajenas al organismo por más que se diga que son derivados de la sacarosa, del azúcar de las frutas o que contienen “carbohidratos” y ya sabemos que no lo son, aunque provengan de las manipulaciones químicas que se hacen con los sacáridos. ¡No es lo mismo la unidad que una pequeña parte de la unidad!



LISTA DE LOS POLIOLES MÁS USADOS


El "Sorbitol" (E 420), el más común de los Polioles, es un derivado de la dextrosa industrializada extraida de edulcorantes naturales como la miel, las frutas y de almidón de cereales.

Se dice que el Sorbitol se encuentra en forma natural en la miel y las frutas. Eso también se dice de la sacarosa y la fructosa que se encuentra abundantemente en la caña de azúcar, en la miel y en las frutas. Aqui el calificativo "natural" no cabe, no tiene lugar...!









Estos argumentos no validan el valor que se le quiere dar a los Polioles para que sean aceptados como "naturales" pues cuando se habla de ellos (Sorbitol, sacarosa, fructosa, dextrosa…) se entiende que se trata de productos aislados y manipulados química e industrialmente que los convierte en subproductos desvitalizados y de basura que queda depositada en el organismo.

Se usa también como laxante en fármacos contra el estreñimiento con los siguientes posibles efectos secundarios severos: fuertes dolores en el estómago, diarrea persistente, vómitos, sangrado rectal con la salida de materia fecal oscura, mezclada con sangre, deseos frecuentes de defecar, mareos y una condición de debilidad general. 

El “Manitol” (E 421) es un Poliol muy utilizado en la industria alimentaria por su versatilidad en la industria farmacéutica. En los países de habla inglesa se conoce con los nombres de Roquette, Cargill y Ingredion.

Proviene de la manosa, un azúcar extraido de algunas plantas, por eso se le conoce también como azúcar de maná o extracto de sabia de maná y se utiliza en confitería, repostería y alimentos “light”.

El “Glicerol” (E 422), el menos cocido de los Polioles, es un tipo de edulcorante sintético humectante por su composición viscosa o glicerosa de origen animal extraido de la piel de reses y cerdos, o vegetal extraido de aceites de coco y otras plantas. También tiene una presentación granulosa más gruesa que de los otros Polioles.       
               





En la industria alimentaria se le encuentra en barras de cereales, barras de chocolates, chicles, infinidad de confituras, refrescos embotellados, salsas, quesos untables, gelatinas... Se usa como espesante y estabilizante de alimentos como salsas, margarinas, mayonesas, yogures, leches líquidas, en polvo, condensadas, bebidas lacteas, pudines, gelatinas, etc.  

En la industria farmacéutica se utiliza para confeccionar supositorios, pastillas, cápsulas, anestésicos, jarabes, cremas, ungüentos, etc.

En la industria cosmética en la elaboración de jabones, productos como cremas para el cuidado de la piel, en la del tabaco para camuflar el sabor desagradable de los cigarrillos y así en una multitud de usos que van mucho más allá de la industria alimentaria.

Se utiliza también en los suplementos deportivos, particularmente en bebidas energizantes e hidratantes debido a las propiedades que en este sentido le han atribuido al Glicerol y que lo liga al aumento del volumen o masa muscular.  

El “Isomaltitol” (E 953) o Isomalt conocido comercialmente como Isobyalt (marca comercial), es poco digerible y su materia prima es el azúcar refinado.

En Wikipedia encontramos la siguiente descripción de las características del Isomaltitol que son más o menos las mismas que las de otros polioles:

El Isomaltitol es un Poliol de apariencia cristalina e inodoro y tiene aplicaciones como conservante al igual que otros polioles. Esta propiedad es aprovechada en productos dulces como cereales de caja y galletas entre otros. También da estabilidad a otros componentes de estos productos, hace mas crujiente los cereales y evita la aparición de mohos.

El “Maltitol” (E 965) que proviene de almidones de cereales, es un producto cristalino granulado muy fino, casi polvo, de color blanco y viene también en forma de Jarabe de Maltitol.

Se encuentra en chocolates, helados, bebidas carbonatadas, frutas enlatadas y en miles de golosinas. En la repostería se usa porque retiene la humedad en los productos horneados.

El “Lactitol” (E 966), proveniente de la lactosa (azúcar de la leche), es el más utilizado en la industria que produce alimentos de muy bajo contenido en calorías.

El Lactitol es parte de varios medicamentos recetados que se usan como laxante o contra el estreñimiento crónico, y para otras formulaciones tiene muchas contraindicaciones.

En la medicina no está aconsejado para mujeres embarazadas y en cuanto a sus efectos secundarios suelen ser los mismos que los de los otros Polioles.

El “Xilitol” (E 967). Procede del azúcar xilosa que a su vez proviene del abedul y también se extrae de fermentaciones del maíz. Se le encuentra mayormente en los chicles. 

Entre sus efectos secundarios particulares, se dice que ocasiona hipoglicemia si se usa en cantidades superiores a las indicadas en las dosificaciones. También se cuentan entre sus contraindicaciones, la diarrea y los varios trastornos gastrointestinales como los generados por los otros Polioles.

Quienes promueven las propiedades del Xilitol, dicen que se encuentra naturalmente en varias frutas y que el organismo lo produce, razón por lo cual, dicen, es el edulcorante sintético que más debería de usarse en las personas que padecen diabetes o hipoglicemia. 

El “Eritritol” (E 968), es otro de los Polioles más bajos en calorías por lo que es  uno de los más empleados por personas que padecen diabetes.









Procede de varias fermentaciones que se le hacen a la glucosa del maíz y del trigo y, como todos los demás edulcorantes sintéticos, se elimina en la orina sin cambios en su composición; es decir, ingieres ¡eritritol y orinas eritritol!

Tiene efectos secundarios parecidos a los de los otros Polioles y, al igual que los otros edulcorantes industriales o comerciales, el Eritritol presenta una gran cantidad de posibilidades de uso en la industria alimentaria.



CONCLUSIONES


Primeramente, el organismo humano no se adapta a los edulcorantes artificiales (incluida la Stevia procesada también en laboratorios) que en la actualidad son más de 200 marcas.

En segundo lugar, hay otros riesgos: los muchos aditivos utilizados para la elaboración de los Polioles, se suman al coctel de aditivos alimentarios que hay en los productos que los contienen como en los quesos untables, salsas, repostería, confitería...

En un mismo producto, gelatinas, gomas de colores y bebidas cafeinadas enlatadas por ejemplo, hay una enorme cantidad de saborizantes, colorantes y edulcorantes sintéticos. Un ejemplo de ello es la coca-cola “light” que tiene tres edulcorantes: aspartamo, ciclamato y Acesulfamo más una larga lista de aditivos que supera los 30.

Un caramelo puede fácilmente contener entre 30 y 50 aditivos, un yogur de marca contiene de 20 a 30 según la marca.

Nuestro organismo no está hecho para metabolizar los Polioles y toda esa gran cantidad de pseudoalimentos que los contienen porque están excesivamente procesados, además de carecer completamente de valor nutricional. Ingerirlos constantemente, es exponerse a graves problemas de salud en el mediano y largo plazo.

Es indispensable ser más analíticos y reflexivos en este asunto de los edulcorantes sintéticos, lo mismo que en la nutrición y alimentación en general, porque tenemos la tendencia a creer muchas cosas en relación con la alimentación. 

Un aspecto negativo del creer es la tendencia a creer lo que nos conviene o nos agrada y ésto se aplica también a todo lo relacionado con la alimentación.

Es importante acostumbrarse a establecer diferencias entre una cosa y otra, lo cual se puede lograr por medio de la observación, la reflexión y la comparación para estar más seguros de lo que analizamos y valoramos.

Es la razón y el sentido lógico de las cosas, lo que debe prevalecer sobre la creencia. Creer es el comienzo del raciocinio que debe abrirnos el camino en la búsqueda de las veracidades de aquello que necesitamos saber, como en la alimentación pues es el tema que estamos tratando.

Hacemos uso de la duda para analizar, examinar, comparar e investigar al ir más allá de los decires y creencias que oímos y leemos por todas partes. Esta es una vía segura para protegerse de la ignorancia que hay en cualquier cosa o situación, más aún cuando se trata de nuestra alimentación diaria. En este sentido la responsabilidad es nuestra, sólo nuestra.

Cuando te has dado cuente que te enfermaste porque has consumido durante años un edulcorante sintético como el aspartamo, lo primero que debes hacer es dejar de consumirlo del todo y no reemplazarlo por otro edulcorante sintético. Si el caso es grave se requiere la asistencia especializada e idónea de un Médico con vocación para la Medicina y conocedor de estas problemáticas.

Finalmente, el consumo diario y en bajas cantidades de algún poliol, puede llegar con el tiempo a ser pernicioso a la salud. Sus efectos pueden ir desde leves malestares gastrointestinales a los cuales se puede uno acostumbrar sin prestarle atención, hasta insomnio, dolores de cabeza y de espalda y una serie de trastornos que usualmente no se asocian al consumo permanente de edulcorantes sintéticos.

¿Cómo saberlo? Dejando de consumir tu edulcorante favorito durante un tiempo más o menos largo y observar cuidadosamente la señal del organismo, señal que es inequívoca porque la respuesta fisiológica no se hará esperar y es digna de todo crédito.






El enlace muestra el tipo de campaña que hay detrás de la producción industrial de los edulcorantes artificiales y polioles, y el video presenta un documental sobre al azúcar refinado.